XXXVIII
Pienso en ti,
y no siento lo mismo
que sentía, cuando te
vi,
en otro sitio, otro
momento.
Cuando los dos
juntos,
cogidos de las manos,
paseábamos por el
camino
que el destino nos
había trazado.
Camino que se
cerraron
a pasajeros en
cadena.
Solitarios y
amargados
andamos a tientas,
esperando encontrar,
de nuevo, la mano
amiga,
que nos permita
iniciar,
nuevamente
acompañado,
el camino de la vida.
Y amar, amar de
nuevo,
sentimientos a
ciegas,
antes perdidos y de
nuevo,
resurgiendo del pozo,
se alza en las
tinieblas,
iluminando el
destino,
de corazones
solitarios
y amores de piedra.
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