XIII
Yo he visto la nieve,
alta,
en lo alto de la
montaña,
he sentido el viento,
como acariciaba mi
cara,
y noto a mi corazón
como late desbocado
al contemplar las
maravilla,
que nuestro Dios nos
ha otorgado,
y que poco a poco
destruimos
sabiendo que con ello,
nuestras sepultura
hemos cavado.
Maldito corazón
egoísta,
que a la muerte has
engendrado,
cuanto deseo señar
que todo esto no ha
pasado,
verme andando por
valles,
ríos, cerros y
acantilados,
deseando que por las
mañanas
despierte alborozado,
sin odio en el alma,
y el corazón,
alegremente exaltado.
XIV
Juntos nos iremos,
al país de las hadas,
a cantar con los
elfos
hasta que ilumine el
alba.
Bailaremos en los
bosque,
bajo la luz de la
luna,
con antorchas
encendidas,
que al menor ruido,
se apagan.
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